Siempre presente

Primer 25 sin ti… Realmente no sé cómo empezar, supongo que por un “Felicidades, tío”. Aquí abajo se te echa mucho de menos.

De nada sirve ya comprarte un cartón de tabaco o un simple paquete, no te lo podrás fumar e ir a dejártelos al cementerio… Poco iban a durar, la verdad.

Las cosas han cambiado mucho por aquí. La familia cada vez que nos relacionamos menos, bueno, lo justo, como cuando tú estabas aquí. Ir a casa de la abuela y no percibir ese olor a tabaco tan molesto pero que a la vez me gustaba porque eso quería decir que me ibas a dar un gran beso y un abrazo fuerte de los tuyos cuando me vieses… Que Maffy, tu perrita, saltaría de tu sillón dándote un susto mientras veías la televisión o te echabas la siesta. Esas cosas ya no pasan… Te fuiste tú y se fue ella, bueno, se la llevaron. Supo que te habías ido y cada vez se portaba peor y tuvieron que llevarla a la perrera. Quira, la otra perrita, también lo notó y ayudó mucho a la “mama” en los momentos de soledad. Se tiraban horas juntas sentadas en el sofá, haciéndose compañía mutua, me imagino que llorando por el hueco que dejaste en esa casa. La casa ha cambiado, no creo que para bien, pero bueno, ahí está. Eso sí, la huerta está muy dejada… Ni te la imaginas. Se nota que ya no cortas el césped como antes.

La “mama” ha adelgazado mucho; te gustaría verla con su nueva dentadura nueva. Ahora tiene una nueva amiga con la que salir a pasear, quedan todos los días y se la ve contenta.

Supongo que ya te hayas encontrado con Senda, la Mari y a Julio el del Cortijo allí arriba, me imagino que nos estáis viendo y recordando buenos momentos. Senda seguirá igual de buena, seguro, te estará dando varios lametones.

Nicolás nació el 11 de enero, me hubiese gustado que lo conocieras. Es el sobrino nieto más guapo que tienes, ¡te lo dice su tía! Ahora mismo tiene 4 meses, está hecho un señorito. Es el que mantendrá el apellido Lumbreras de la familia.

La tía Belin lo pasó muy mal… Nos tuvimos de apoyo mutuo. Ella es la pequeña de vosotros y yo de tus sobrinos. Aparte de que, la tía y yo llevamos casi un año como si fuésemos hermanas, desde que me inició en los bailes de salón más o menos, aunque siempre ha sido como una segunda madre para mí, aparte de ser mi madrina, y tú mejor que nadie lo sabes. Está feliz aunque en momentos como hoy, supongo que esté en la misma situación que yo, llorando a moco tendido tirada en la cama recordándote.

El barrio te tenía muy en cuenta, créeme. Los más cercanos se presentaron en el tanatorio y pusieron un autobús que salía de la parada de Valdegastea para que la gente se pudiese acercar a despedirse de ti al cementerio. Acudió mucha gente, te querían.

Siento que mi última imagen de ti fuese la de la cama del hospital y tapado con una sábana. Te quería ver, así que le dije a mi padre que te destapase. No sé si fue un error o no, pero hasta que no salí de la habitación no lloré. Supongo que cuando vino la policía a casa a darnos la noticia no me lo quise creer. Tenía la esperanza de que no fuese verdad, de que estuvieses despierto por lo menos para haberme despedido. Estuviste en la UCI mes y medio más o menos. Tenías una enfermera que te hablaba todos los días, era un cielo. Recuerdo que no me dejaban entrar a verte al principio, que me podía impactar mucho todos los tubos que tenías conectados al cuerpo y el verte tumbado, como dormido y que no contestases a lo que te decíamos pero que quizás movieses un dedo de la mano, el pie o gesticularas alguna cara. Lo hiciste, más de una vez. Las esperanzas no se acababan para mí, tenía esa fe y me falló. Pero como se supone que en la UCI ya no te podían cuidar más porque no necesitabas esos cuidados intensivos, te subieron a planta. Te tenían que tener vigilado las 24 horas del día y no fue así… Debiste tener un error o algo y falleciste.

Quizás esto no sirva de mucho ahora, pero tío, yo te quise, te quiero y te querré siempre. Y me acuerdo cada día que pasa de ti.

Tu “sobri” peque se ha convertido en casi adulta, ya tengo 17 años, estoy en primero de bachiller, el primer día de curso y falté por ti. No te preocupes. Sigo bailando igual de bien o mejor y también igual de acuática que siempre, no puedo fallar. Nada de chicos, como la última vez que me preguntaste. Y mis amigas, bueno, ya las conoces. Además, una estuvo en la misa, la tuviste que ver.Como a todos los presentes en ese día. Supongo que me viste llorar como una idiota durante toda la misa, excepto cuando leí, te lo debía tío. Me aguanté las lágrimas y fui fuerte por un instante. Me viste, bajé los escalones con lágrimas por mis mejillas, era inevitable. Cuando acabó la misa vino lo peor, toda la gente vino a darnos el pésame, era imposible no llorar. Eso sí, recuerdo el abrazo de Jorge, uno más de tus sobrinos casi, un primo más para mí.

Cómo me acuerdo de todas las perrerías que me hacías cuando era una enana, de las veces que viniste a verme bailar jotas, a pasar calor como ninguno, solo para ver a tu “sobri” feliz porque sabías y sabes todo lo que me importa, de los paseos a los Pinos con las perras, de lo bien que asabas, una buena faceta del abuelo, de lo que querías a Maffy y la de mimos que le dabas, de las comidas en familia en pleno verano en el jardín, de tus manías con el pan y el café, del miedo a los médicos que tenías, el cual te apartó de nosotros…

25 de septiembre de 2013. Te quiero.

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“Quizás algún día llegues a entenderme”

Se llevó mi corazón pero no mis ganas.

Nostalgia entra por la ventana, rutina,

el baile es mi única salida.

  

Pasos, movimientos,

bailar libre como el viento

hasta que se me acabe el tiempo. 

 

Disfruto, hago que el otro disfrute.

Tus manos por mi cuerpo lentamente.

Aún no me has dejado bailar con la muerte. 

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